sábado, 24 de septiembre de 2011

CURSO BASICO PARA APRENDER A PEDIRLO

Estamos rodeados de números. El área 51, el 11S y el 11M, el número de tu canal favorito dentro de los 80 de televisión por cable, tu número de cédula, la placa del carro, tu número de cuenta con su respectiva clave, tu código de estudiante universitario, la clave de tu correo electrónico, la de Facebook, la de Twitter y la de Messenger, talla de ropa de tu esposa, cuánto calza cada uno de tus hijos, las fechas de la reuniones laborales, y a un así, la gran mayoría de los políticos pretenden que los que están interesados en votar por ellos se aprendan un código mas: la letra del partido y el número del candidato.
Es necesario entender y aprender a manejar los tiempos publicitarios y la personalidad de cada una de las piezas que componen una campaña, así como los motivadores de los que pretendo capturar como futuros votantes.
La campaña publicitaria política tendrá una duración máxima de tres meses de exposición a medios masivos, pero deben recordar los candidatos que este no ha sido el único tiempo con el que han contado para persuadir a sus electores, pues para los que aspiran a ser reelegidos el tiempo de precampaña, en el cual no pueden hacer publicidad política pero en el que deben generar ruido con otras estrategias comunicativas, empezó cuatro años atrás cuando fueron elegidos. Es decir, tuvieron cuatro años para convencer de que podían votar nuevamente por ellos. Para los que son nuevos y organizados, por lo menos, su precampaña empezó a comienzos de este año.
Los electores no votan por A1, YUP4 o DV7; ellos tienen razones para identificarse con el candidato mucho más valiosas que una letra y un número. Es un tema utópico en nuestro país hablar de disciplina de partido sencillamente porque no existe. Las campañas publicitarias han caído en el vicio de dar relevancia completa al número y al logo del partido, tanto, que en casos extremos el nombre del candidato casi ni aparece, mucho menos su frase de campaña, que es uno de los elementos más importantes en el proceso de persuasión.
Cuando votan, los electores votan por personas, no por programas de gobierno, votan por candidatos con los que tienen un vínculo emocional bastante fuerte. Despertar ese vinculo es responsabilidad del asesor publicitario. Sólo quien se siente identificado con el candidato quiere aprenderse el numero y el partido al que éste pertenece, para los que no lo conocen o para los que esta fibra emocional no ha sido tocada, el número y el partido serán irrelevantes.
Capturar nuevos electores exige un proceso de persuasión bastante emotivo, porque definitivamente en nuestro país, poca gente tiene cultura de partido. El proceso electoral en un país y en una ciudad como la nuestra se asemeja mucho más a una clase de anatomía que a un debate político: muy pocos votan con el cerebro, pero con el corazón, un gran numero de entusiastas. Y ni hablar del hígado, que sale a flote cuando odian al rival y le dan el voto a su contrario; o del estómago, que es el primer decisorio de las clases menos favorecidas a la hora de ir a las urnas.
La publicidad le apunta a aquellos que votan con el corazón porque definitivamente su compromiso y su capacidad como multiplicadores es gigante. Encontrar el momento adecuado y la pieza indicada para mostrar el número y el partido del candidato será labor del estratega; pedir el voto solo es relevante y válido luego de que se han mostrado los argumentos para hacerlo. Solo en la dos últimas semanas de campaña el consumidor se aprenderá el número y el partido de quien de corazón lo convenció.

miércoles, 3 de agosto de 2011

¿CUÁL ES LA IDENTIDAD SECRETA DEL CHAPULIN COLORADO?

Batman se escondía detrás del multimillonario Bruno Díaz, Superman vivía su doble vida como Clark Kent, Spiderman tenia detrás de su máscara a Peter Parker y hasta detrás del increíble Hulk sabíamos que se encontraba escondido el apacible e inteligente Robert Bruce Banner. Pero, quién era en la vida real el Chapulín Colorado, qué hacía cuando no intentaba salvar a alguien o, peor aun, donde vivía y qué hacía en sus ratos libres?.
Dudo mucho que cualquiera de nosotros tenga la respuesta, el Chapulín puede ser cualquiera de nosotros, conocemos muchas cosas de él, es dicharachero, chiquito, ingenuo, confiado, suertudo y hasta atractivo para el sexo opuesto (aun no sabemos que le veían, pero en todo capítulo levantaba), conocemos o nos dejaba saber de el solo algunas cosas que pueden ser relevantes dejando de lado lo banal.
Ese será el comportamiento del geek, del consumidor de la web y de muchos que buscan satisfacer sus placeres más oscuros a través de la red, nos dejaran conocer sólo lo que consideran debemos saber de ellos porque el resto de información o la mantienen oculta o será relevante en otro entorno o en otra red social.
El uso de nicks y avatares genera y es caldo de cultivo para la fidelidad poligámica, será fiel, usará y tendrá ciertos hábitos, gustos y comportamientos con un nombre en determinada red social y estos mismos hábitos, gustos y comportamientos cambiaran cuando cambie de red, cuando el entorno así lo determine. Será fiel a varias marcas, hará presencia en varias redes y seguirá distintos grupos y tribus dependiendo de cual sea el rol y el nick que use para identificarse en ellos.
Los usuarios de redes sociales podrán aparecer varias veces en una base de datos porque muchos harán presencia de distintas formas en la misma red, tal es el caso de usuarios que manejan cuentas en Twitter para sus negocios y cuentas personales o los que manejan una cuenta personal y una pagina en Facebook. Es así como @ricoysabroso podrá ser el mismo @redesltda, o @libidinosa podrá ser @consejeragobierno. Los roles, gustos, preferencias y hábitos para cada uno de ellos cambiaran así como sus seguidores, fans o grupo al que pertenezcan.
Armar las bases de datos con información relevante para nuestras marcas en las redes sociales, aun en casos en los que esa información pueda parecer incompleta, será nuestro reto, pues en la mayoría de los casos contaremos con la información estrictamente necesaria. Redes como Second Life y su Market Place son apenas el abrebocas para lo que está por venir en cuanto a la tergiversación de los roles del consumidor con respecto a la realidad y en cuanto a la presencia de las marcas en ellos.
El consumidor de redes sociales solo brinda la información que considera relevante y está en manos de nosotros encontrar y complementar con datos entregados por ellos de manera no intencional durante la interacción. Quiero creer que el Chapulín Colorado es el más inteligente de todos porque nunca dejo que descubriéramos su identidad secreta.
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