Falso, la respuesta a todas estas preguntas en no. Carvajal sigue siendo una de las grandes empresas de nuestro país, sigue haciendo excelentes productos y no pasa por una mala racha; pero entonces, ¿por qué ya no dice hacer las cosas bien, por qué su nuevo slogan es “Marca la diferencia”?.
Es bien sencillo, el consumidor cambió. La calidad es un concepto que dejo de ser determinante como diferencial en todos los negocios. La calidad pasó a un segundo plano dentro de la propuesta de valor de todas las líneas de productos cuando todos empezaron a ofrecerla, estándares de calidad como ISO 9001 y algunos mas exigentes como Six Sigma empezaron a ser la constante en las empresas y una línea como la educación no es ajena a esto.
Cuando en nuestro país la educación empezó a verse como un negocio y no como un servicio obligatorio al que todos deben tener derecho, se encontraron mecanismos de certificación de la calidad a los que todos pueden acceder y cuando todos los productos pueden tener un atributo, así no lo tengan aún, este deja de ser determinante como diferencial en la línea.
Lo que sucede con la calidad en la educación, igual que con cualquier otro producto, es que dejó de ser un diferencial cuando muchos en el mercado empezaron a tenerla y cuando esto sucede el consumidor la pasa a un segundo plano y asume, sin preguntarse por ella, que está implícita dentro de tu propuesta de valor.
En el estado actual del mercado los consumidores asumen que cuando compran un servicio de educación, y sobretodo la universitaria, la calidad ya se encuentra sumada a lo que adquieren, no hace falta que digas que la posees porque en tu línea ya muchos la tienen, pero si no la posees estás en graves problemas, sobre todo cuando es medible por un estándar de calidad, que en el caso de las universidades es la acreditación.
Ofrecer calidad en un mercado tan complejo como el de la educación es hacer que todas las instancias de la organización se encuentren comprometidas con el proceso, es dejar de ver el servicio como un negocio de grandes utilidades para mirarlo como uno auto sostenible, es enseñar desde altas esferas hasta el último empleado que no atienden clientes sino que satisfacen necesidades y es comprometer todos los niveles de la administración con un norte único, el mejor servicio al cliente.
Para tener un modelo a emular por la educación basta con que miremos a los dabbawalas de Mumbai y su efectividad de entrega del 99,9999% (http://www.viajeporindia.com/index/articulos/dabbawalas.html), traducir lo que ellos hacen al modelo educativo generara clientes multiplicadores y por ende organizaciones rentables.