El asunto era de magia, porque cuando era chico no comprendía como una cámara podía darte la fotografía instantáneamente. Para los consumidores de la era digital el ingresar el rollo a la cámara, esperar a tomar las 24 o 36 fotografías de un rollo (que no se sabía cuando iba a acabar, porque para esto debíamos esperar a que hubiera otro evento familiar), es algo impensable, que los viejos consumidores de tecnología no conocieron.
La primera vez que vi una cámara instantánea o Polaroid quedé estupefacto, en ese momento pensé, atrás quedaron los días de espera mientras se revelaba la película. Era Polaroid un producto y una marca con un diferencial claro en el mercado, con un valor agregado que lo posicionaba ferozmente en los consumidores de ese momento y mas aún era Polaroid una empresa con un envidiable modelo de rentabilidad, pues al comprar la cámara quedabas condicionado a comprar sólo la película o mas bien el material de impresión que ellos producían en exclusiva.
Adrián Slywotzky lo llamaría “Modelo de Rentabilidad por Base Instalada”, que dicho de una forma mas clara no es mas que hacer que tus consumidores adquieran tu producto y luego véndeles los artículos necesarios para el funcionamiento de este.
Para mí, una de las grandes utopías para las unidades de negocio, definitivamente sería genial llegar, como Polaroid, a ese punto. En el competitivo mercado actual muchas empresas pueden tener ese modelo como ejemplo, basta mencionar el caso de las compañías a las que les consumimos la mayor parte de la tecnología de hoy en día: celulares, internet, televisión por cable, etc.
La gran diferencia es que con Polaroid seguiamos porque la queriamos. Su modelo de rentabilidad estaba conjugado por un gran amor a la marca, la queriamos porque era quien atrapaba esos momentos de felicidad y nos ahorraba la amarga espera.
En el caso de las empresas del área tecnológica, te retienen y tu sigues consumiendo todos sus procuctos, planes extras de minutos, compras “on line” películas y eventos pague por ver; pero los consumes y te has quedado con ellos por la cantidad de trabas que existen para dejarlos, en el fondo para nosotros como consumidores son un mal necesario.
El modelo de rentabilidad por base instalada es una realidad para muchas empresas, hace presencia en productos en los que nos es irrelevante la marca como fltros para aire acondicionado o algunos de los repuestos para vehículos, pero también aparece en productos que, igual que Polaroid, han generado un vínculo adicional con su consumidor a traves de la marca como es el caso de computadores, Ipods y algunos softwares o portales de internet que exigen la compra de actulizaciones para el manejo de ciertos contenidos.
Aún hoy en día es envidiable el modelo de Polaroid, pues ha sabido renovarse en un mercado creciente de cámaras digitales, generando nuevos productos, agregandole a sus modernos modelos la posibilidad de impresión en instantaneas en forma de stickers, ha desarrollado televisores con pantalla LCD con diferenciales claros y genera una gran cantidad de accesorios para el consumo de los amantes de la fotografía digital.
Todavía hoy, cuando voy a algun lugar y veo en la calle un fotógrafo de parque con una cámara de este tipo, el proceso me parece mágico y no puedo evitar hacerme tomar una foto. Yo quiero una Polaroid y definitivamente sueño con que más de nuestros negocios tengan modelos de rentabilidad como el de Polaroid.